Navegando casi en tierra firme
Una obra espectacular, hecha a principios del siglo XX, permite a los barcos ahorrar miles de dólares en su cruce entre océanos y a la vez es un excitante crucero.
Cruzar el Canal de Panamá en un crucero es sin duda una de las sensaciones más atípicas y emocionantes que un crucerista puede experimentar. Hay tramos del Canal que son muy angostos y los grandes cruceros apenas pueden pasar, algunos van casi rozando los bordes del canal.
De hecho, muchos de los grandes cruceros actuales son demasiados grandes y no pasan por este estrecho Canal, teniendo entonces que dar toda la vuelta por el Cabo de Hornos. En los tramos angostos del canal, el barco es guiado por un sistema tirante que está montado en vias de ferrocaril en ambos extramos del canal, que balancea y guia al barco para que quede centrado en el medio del mismo.
Otra caracteristica es que el canal está dividido en varias “secciones” de distintas alturas donde para pasar de una a otra, se debe nivelar ambas secciones con el llenado de agua.

Trazado del Canal de Panamá
Mientras cruza el canal, uno puede disfrutar de los paisajes que ofrece Panamá (imagine que un crucero es tan alto como un edificio de 15 pisos) o ver la operatoria del canal. Cruzar completamente el Canal de Panamá en un crucero puede durar varias horas, ya que el canal mide unos 81 kilometros de largo.
El Canal de Panamá funciona desde el año 1914 y ha sido una vía de tránsito importante para el comercio internacional ya que comunica el Oceano Pacífico con el mar de Caribe. Los barcos acortan tiempo y costo sin tener que dar toda la vuelta por America del Sur.
Aunque el peaje para pasar el Canal no es nada barato. Hace poco, un crucero de Disney pagó un peaje de 330.000 dólares para poder utilizar el Canal.
Fuente: Sobrecruceros.com





































