On Board: Mar Abierto
Un día de sol, mar y entretenimiento a bordo puede servir para recorrer los lugares más recónditos de la nave en cuestión, mientras el Navigator of the Seas navega al norte de Cuba con rumbo Oeste.

Un día de familiarización con el Navigator of the Seas en mar abierto es algo muy práctico, ya que este barco no tiene nada de común.
Todos los cruceros de la clase Voyager (incluída) en adelante tiene la Royal Promenade, esa calle interior que le fascina a Royal Caribbean y que realmente es original de la marca. Para quienes no los hayan visitado lo explico: en el puente 5 hay una calle de 100 metros de largo y 4 pisos de altura. Los locales que aquí se encuentran son: el “Logo Shop”, la perfumería, la joyería, un acceso (tipo entrada de suberráneo) al Casino, la tienda de ropa (donde alquilan smokings), un pub, una vinoteca, un café 24 hs., un carrito de flores, el escritorio de información, la máquina de hacer muñecos y el “Champagne Bar”. Todo un centro comercial en el centro mismo del barco.
Esta calle es el eje de todas las diversiones “in door” en los extremos están los restaurantes y el teatro, los cafés náuticos como el Schooner o latino como el “Boleros”, y la disco The Dungeon. En la otra punta se accede a la pista de patinaje sobre hielo, donde cuando no hay shows se puede ir a patinar como si uno estuvera bajo el Rockefeller center en pleno invierno.
La música que se escucha todo el tiempo es jazz, swing o música ochentosa. Muy buena para los que estamos a caballo de los 40.
La oferta es básicamente para familias, pero viajan también metrosexuales, grupos de adolescentes y gente mayor.
Todos tienen su sitio. Varios salones para jugar naipes. Sala de Conferencias, Sector de las consabidas fotografías, que sacadas al más puro estilo paparazzi hacen al ego de todos los pasajeros (aunque mi ego no supere los U$S 20.- que cuesta cada foto). El Viking Crown lounge, en el piso 14, tiene la más espectacular vista del barco, junto con el 19th. hole bar al ladito del mismo. En el tope de la nave (piso 15 a popa) está la capilla, bien cerca del cielo y de un estilo que admite servicios para varias religiones.

El interior del puente de mando visto desde los ventanales de la cubierta 11
Un dato curioso: en la cubierta 11, saliendo hacia proa, hay unas ventanas que permiten mirar desde arriba el puente de mando, los tableros y el puesto del timonel, el primer oficial y el capitán. Algo más que también es diferente en este barco.
Qué más ? Este día finaliza con el cocktail del Capitán y la cena de gala. Y es aquí donde se ve lo ecléctico del pasaje de esta nave. En plena Royal Promenade uno puede cruzarse con gente de smoking u hojotas, traje de baño y una cerveza en la mano. Vale todo.La etiqueta entonces no es obligatoria en esta naviera. Siéntase cómodo y vista como le de la real gana.
La presentación del capitán y su plana mayor es menos importante que en Costa, ya que al realizarse “en una calle” llama menos la atención, además no hay (o no vi) la sesión de fotos con el capitán y no hay (como en MSC) una mesa del capitán, éste pasa más desapercibido. En definitiva mantienen las tradiciones pero “hasta ahí”.
Si gusta de dar la vuelta al barco en la cubierta 4 (la de los botes) sepa que en este barco puede dar la vuelta completa y subir hasta la proa (para hacer la foto tipo Di Caprio en Titanic) ya que el helipuerto está abierto todo el día al pasaje, solo cierra por mal tiempo o por operaciones propias del buque que así lo requieran.
Finalmente y luego de tantas idas y vueltas por los 311 metros de eslora que tiene el “Navigator” decidí irme a dormir.
Mañana haremos puerto en Cozumel y tengo que tratar de estar más o menos despierto.
Hasta mañana !!!
Fuente: Noticias de Cruceros



































