No solo de granos vive El Musel
El Musel es el primer puerto granelero español y sexto en el ránking general de puertos españoles. Da al Mar Cantábrico y ahora se está convirtiendo en una alternativa tentadora para los cruceros.

El Musel estrenó ayer, en versión inglesa, una campaña de cruceros alentadora tanto desde el punto de vista cuantitativo (once escalas previstas que marcan un récord) como cualitativo, pues las visitas de los barcos turísticos no se concentran en los meses de verano, sino que se distribuyen hasta el 14 de octubre, si bien destaca especialmente el mes de septiembre, con seis barcos turísticos anunciados. La temporada crucerística comenzó con el británico ‘Black Watch’, de la naviera Fred Olsen, un barco de 205 metros de eslora y 7,5 metros de calado que llegó a Gijón con 836 pasajeros a bordo. Con origen y destino en Southampton, ha recalado en diversos puertos españoles.
Esta temporada igualmente significativo que dos navieras debutan este año en Gijón: la británica Cruise & Maritime Voyages, que traerá nada menos que cuatro buques, y la alemana Phoenix Reisen, que comienza su actividad en El Musel con un barco. El tráfico de cruceros, que aumenta a escala europea y mundial por la popularización de los precios, empieza a formar parte de la diversificación de tráficos que pretende El Musel, aunque en sus inicios se planteó más como una contribución al desarrollo turístico de Asturias.
Aunque se trata de un público con poder adquisitivo alto o medio-alto, la escasa duración de las escalas hace que la mayor rentabilidad turística se consiga con posteriores visitas de los cruceristas. El gijonés carece de terminal de pasajeros, pero los expertos consideran que esas instalaciones sólo son necesarias cuando en un puerto comienzan o terminan los cruceros, no cuando albergan escalas, como es el caso.



































