Anécdotas en Valparaíso
Una nota publicada por El Mercurio, de Chile, da cuenta de la cara “informal” de la Regata Velas Sudamérica 2010 en su paso por Valparaíso.

No sólo presentaciones ajustadas a estrictos programas, desfiles y ceremonias oficales acumula la regata bicentenario “Velas Sudamérica 2010” desde que comenzó el pasado 7 de febrero en Río de Janeiro. También, registra en su bitácora anécdotas y situaciones particulares, las cuales fueron comentadas ayer por los mismos comandantes de las embarcaciones de intrucción.
Como, por ejemplo, el traslado de los cocineros de la “Esmeralda” al buque escuela español “Juan Sebastián Elcano” y a la fragata argentina “Libertad”, y su posterior regreso al navío chileno.
Según recordó el comandante de la “Esmeralda”, Ignacio Mardones, “yo mandé un cocinero de la Esmeralda a la Elcano y a la fragata Libertad. Obviamente, el cocinero chileno volvió y lo único que nos hizo fueron paellas y tortillas españolas en sus distintas versiones”. En el caso de la instrucción entregada por los cocineros chilenos, dijo que la misión fue enseñarle a sus colegas lo que se prepara los jueves: empanadas, cazuela y mote con huesillos.
También recordó una etapa en la regata en que no hubo viento, por lo que se tornó bastante difícil. “Eso fue la etapa entre Talcahuano y Valparaíso, en que los dos primeros días no hubo nada de viento. Y estos buques necesitan, a lo menos, 10 nudos, 20 kilómetros por hora para poder mover los buques… Con mucho juicio, el árbitro esperó que salieran mejores condiciones”.
El caso holandés
Pero, sin duda, el hecho que más llamó la atención fue el particular estilo del comandante del buque civil “Europa” de Holanda, capitán Klaas Gaastra, quien llegó con su larga melena, y de chalas y polera manga corta ajustada, a su encuentro con el comandante en jefe de la Armada y el resto de los capitanes de buques.
Gaastra, quien señaló que era “un honor” participar en la competencia, explicó que lleva a bordo a invitados en entrenamiento que pagan por navegar en el buque y que deben desde pelar papas hasta limpiar la cubierta. “Siempre hay algo (para hacer) para cada uno”, dijo.
Interrogado acerca de si sentía algo especial por llevar a bordo sólo civiles, en comparación con el resto de las unidades que incluyen únicamente a uniformados, respondió “son todos humanos”.
Fuente: El Mercurio Foto: Gentileza Armada de Chile



































