Esquivando la marea negra
El derrame de petroleo producido por la explosión en la Deepwater Horizon ya comienza a dar que hablar en el tránsito de los cruceros.
Carnival no venderá sus cruceros nocturnos que atraviesan el Golfo de México. Es muy difícil ver el petróleo a esa hora. La precaución significa sólo cambios menores en el horario de salida, de acuerdo con un portavoz de la empresa, pero deja ver nuevas y crecientes preocupaciones sobre cómo la industria marítima puede literalmente navegar la crisis del petróleo en el Golfo. Los puertos del Golfo deben ahora inspeccionar barcos en busca de cascos contaminados y apurarse a lavar las embarcaciones, mientras los reguladores cierran periódicamente ensenadas en Pensacola para atrapar el petróleo que llega con la marea alta.
Con una de las costas más usadas de los EEUU bajo asedio por la peor crisis ambiental, los reguladores encabezados por la Guardia Costera federal enfrentan la posibilidad de tomar duras medidas contra las máquinarias económicas en los puertos comerciales que van desde Nueva Orleans hasta la Florida.
“Ellos se dan cuenta que hay un equilibrio entre proteger el ambiente y el comercio”, dijo Glenn Wiltshire, subdirector de Port Everglades.
La Cruise Lines International Association (CLIA), con sede en Fort Lauderdale y el principal grupo comercial de los cruceros, una industria que mueve de $35,000 millones anuales, dijo el lunes que ninguno de los buques ha alterado su itinerario por la crisis del petróleo en el Golfo de México.
Entre las principales líneas de crucero, Carnival es la que más tiene que perder en la crisis del Golfo. Ella tiene cruceros por el Caribe que salen de Mobile y Nueva Orleans, lo que pone en riesgo sus embarcaciones de encontrarse con un derrame de petróleo que ahora se extiende frente a las costas de cuatro estados.
Vance Gulliksen, portavoz de Carnival, dijo que el petróleo “no afecta en este momento nuestras operaciones” y que los capitanes de los barcos lo esquivan con éxito.
Un contacto con el petróleo derramado requeriría una limpieza del casco y podría causar complicaciones como inspecciones en los puertos en busca de petróleo.
Fuente: El Nuevo Herald



































