Cuba, aún lejos de los estadounidenses
“El establecimiento de transportes como ferrys y cruceros no están actualmente autorizados y requerirían un proceso que garantice la seguridad y control de las fronteras” declaró un portavoz del Departamento de Estado de los EEUU.
Las gestiones que venían haciendo diferentes empresas navieras, como así también algunos directivos de puertos, por ahora no han llegado a buen término. Según Washington los viajes autorizados son exclusivamente los familiares, las excursiones culturales y educativas que mejoran el contacto con el pueblo cubano, apoyando a la sociedad civil, de modo que los proyectos de transporte marítimo no deben verse como una variante turística.
“Las licencias están dirigidas a facilitar los viajes con un propósito específico… los viajes turísticos no serán autorizados”.
No obstante los departamentos del Tesoro y Seguridad Nacional aún no se han pronunciado oficialmente sobre la petición de ferries y cruceros. Al menos una docena de compañías han presentado solicitudes tres las flexibilizaciones otorgadas por el presidente Barack Obama desde 2009 para los viajes familiares y culturales a la isla.
A La Habana en 12 horas
El trayecto en un ferry o crucero convencionales, no HSC (High Speed Catamaran) demandaría 12 horas y reduciría los costos del viaje aéreo que hoy se está realizando en US$ 200.- por persona.
Desde Port Everglades viaja regularmente a Cuba la naviera Crowley, que transporta productos agrícolas y cargamentos con medicinas, según las provisiones autorizadas por el Congreso en el año 2000. Y hace pocos días se reestablecieron los vuelos desde el aeropuerto de Ft. Lauderdale a La Habana, interrumpidos desde 1987.
Este tema saltó a la luz cuando la empresa Cuba Cruise, con sede en Toronto, anunció que comenzará a ofrecer viajes de cruceros a Cuba a partir del próximo 4 de diciembre (ver nota). La noticia coincidió con el momento en que la Casa Blanca daba visto bueno a los viajes de ciudadanos estadounidenses con fines culturales o educativos.
La política de la administración Obama busca estimular los contactos con el pueblo como estrategia para movilizar los cambios democráticos en Cuba.
La iniciativa ha estado sometida a críticas de politicos cubanoamericanos y sectores del exilio que consideran a los viajes “educativos, culturales y religiosos” como una pantalla para permitir el turismo estadounidense aprovechando las grietas del embargo.
Fuente: Café Fuerte





































