Volver
Volver sin la frente marchita, a Buenos Aires, es todo un desafío sobre todo para los amantes del tango y de Carlos Gardel. Sin embargo, luego de un reparador crucero en el Costa Magica, la vida se encara con más energía.

Entrando de popa al muelle de la terminal 3 (TRP)
Buenos Aires, Argentina. Luego de 8 noches donde no se ha usado (casi) el reloj, el celular, la TV por cable, el régimen, el dinero, los taxis. Donde uno sin hacer y deshacer valijas conoció varias ciudades. Tenemos que necesariamente reincorporarnos a la vida “real”.
Volver a ser concientes que los taxis existen, que la hora pasa, que el dinero se acaba, que uno engorda, que la TV por cable nos obliga a elegir entre opciones que no siempre nos gustan, pero nos hacen pasar el rato y que, a pesar de estar en la calle, uno siempre está “disponible” para quienes quieran contactarlo.
Puntualmente a las 09:00 hs. se acabó el mundo de fantasía y bajamos a la vida real. En el barco quedó el ejército de 1027 personas alistando la nave para los próximos huéspedes que esperan vivir otra semana lejos de todo y cerca del placer que sólo puede proporcionar un crucero por mar.

El Costa Magica en la terminal 3 (TRP) del Puerto de Buenos Aires preparándose para recibir a sus nuevos huéspedes
Gracias Costa Magica y gracias a todos sus tripulantes.
Fuente: Noticias de Cruceros





































