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Cómo se llama el que atraca un barco

Capitán. El capitán es el encargado de todas y cada una de las maniobras, con lo que ha de estar en cubierta siempre y cuando se vaya a efectuar una maniobra (atraque o desatraque, etcétera.).

Comúnmente, en el campo portuario, charlamos del trabajo que efectúan los prácticos, quienes tienen la posibilidad de dividir sus tareas en el mar o en el río, o, como en ciertos sitios de Argentina, conjuntar tareas en solo una” misión «.

Son valorados por su extenso conocimiento sobre el tema. Se dedican a las maniobras de entrada de las naves, en especial las de enorme porte, aparte de distintas tareas en los puertos, cooperando en el movimiento de las embarcaciones.

Amarre en Duque de Alba

Duque de Alba es una composición apartada, apoyada sobre conduzcas, donde se tienen la posibilidad de amarrar navíos. Cuenta la historia de historia legendaria que esta composición transporta el nombre del tercer duque de Alba, quien mandó castigar a sus contrincantes atándolos a postes clavados al lado de los puertos de Flandes -premeditados a amarrar pequeñas embarcaciones- de tal manera que en el momento en que bajaba la marea resucitaron, fallecieron, se ahogaron. No entendemos si la historia de historia legendaria es alguna, pero su nombre está relacionado a estos inmuebles… y su obscura historia.

En esta manera de atraque, el buque se acerca a la composición paralelo a –o con un pequeño ángulo–. Por las peculiaridades del Duque de Alba, el número de defensores es achicado, con lo que han de estar dispuestos para absorber el encontronazo.

Personas primordiales y curiosidades al atracar un barco

Jesus Garcia Editor Jefe

Enrique Somoza, práctico de puerto: No hay nada superior que ver el amanecer en el puente de un barco y gozar de un café”

En lo prominente del puente de este enorme navío y con las primeras luces del día cruzando los cristales, Somoza mira adelante con una humeante taza de café entre las manos. “Esta es la bendita gloria, entre los enormes bienestares de esta profesión. No hay nada superior que ver el amanecer, el puente de un barco y tomar un café”, confiesa mientras que el barco empieza a ingresar en la localidad bajo sus órdenes, que en inglés náutico y sin separar la visión del frente y los costados, le señala al capitán del armador.»Vamos a atravesar entre los puntos mucho más críticos del puerto», garantiza, mientras que la proa del barco encauza la manga que, con un paseo corto de 300 metros, es primordial, no solo en el momento en que haciendo las maniobras pero asimismo en el fluído de navíos que entran y van’ comienza a girar hacia la Doca do Levante. La cementera ocupará el único espacio libre, justo tras un colosal petrolero que llegó a la primera hora de la mañana. Justo allí los amarradores ahora aguardan, despues de haber contactado por radio con Somoza, con cabos en mano empiezan a botarlos como el barco se aproxima, la obra llega a su fin. Los nervios se evaporan, el capitán sonríe relajado y Somoza le da la bienvenida a la localidad. “Bienvenidos a Ceuta”, afirma entre un apretón de manos de despedida.

“Asimismo estamos trabajando como guías turísticos o embajadores de la región. Somos el primer contacto que tienen con el conjunto de naciones tras semanas de navegación. Les ofrecemos unos apuntes sobre Ceuta y les solicitamos que vuelvan. Acostumbran a estar contentísimos y nos aseguran que volverán contentos”, afirma. Somoza desciende de forma rápida a la cubierta del barco. Mucho más abajo se aproxima la lancha del práctico con Quirós dentro, que asimismo terminó su maniobra de salida. Hay un corto reposo sin servicios en el que los 2 pilotos se dirigen a las instalaciones de la empresa. Conforme se aproxima el barco, charlan de su profesión. “El propósito de cualquier capitán de barco es ser práctico. La vida en el mar es realmente difícil. Pasas varios meses fuera de casa, varios meses. Dejas de ver a la familia. Hay un instante en la vida en que eso pesa bastante”, afirma Quirós. La oficina de prácticos (o ‘cabina’ como ellos la llaman), situada cerca de la 4ª alineación del West Pier, es una fácil habitación sumergida en un ámbito marino. En la oficina resalta la pantalla de radar, desde la que se puede proseguir el movimiento de los navíos y investigar la situación en la Bahía de Ceuta desde una visión aérea. Sobre la mesa, la agenda que la Autoridad Portuaria emitió la noche previo. “Es una lista con una previsión de las escalas de los navíos que iremos a ser útil, a fin de que tengamos la posibilidad estudiar las especificaciones del barco, los medios socorrieres de maniobra o, si estos son destacables, si mucho más de uno precisa un práctico. «, el enseña. somoza Hasta entonces, la radio comienza a sonar, llega un nuevo aviso desde la Torre de Control, y nuevamente, chaleco, guantes y hacia el barco. A través del canal 12 de VHF Banda Mar Marina, los pilotos están en incesante contacto con la Torre de Control. Ese edificio prominente, a la vera de ‘Pepe el Caballa’, que encabeza Muelle España. En lo prominente y con unas vistas privilegiadas está Antonio Hernández, controlador de tráfico marítimo, que a lo largo de ese día no agradece tanto las vistas. Se ven y se quieren entre permisos, llamadas permanentes en las diferentes estaciones de radio y sin perder de vista el control de la entrada y salida de todos y cada uno de los navíos, tanto mercantes como armadores. “Uno de los más importantes inconvenientes en el tráfico marítimo son los ferries, quitan trabajo a los prácticos y es realmente difícil coordinar las maniobras a fin de que no coincidan múltiples embarcaciones entre la entrada y la salida”, enseña Hernández. El controlador confiesa que “en más de una ocasión estuve a puntito de presenciar una catástrofe. No es la primera oportunidad que 2 navíos se organizan para partir mientras que un ferry comienza a ingresar por la bocana, que es bastante angosta”, dice. Como los ferries no tienen la posibilidad de tomar reposos y ofrecer paso a otros navíos, puesto que tienen que realizar algunos horarios, la coordinación de los prácticos evitó que sucediera una catástrofe. “Pero es difícil”, acepta Hernández. Para el controlador, los veleros o embarcaciones de recreo son uno de los más importantes inconvenientes que brotan en el puerto y que hacen “bastante bien difícil” el trabajo. “No están conectados a VHF”, afirma mientras que se dirige a los distintos canales con los que tiene contacto: el 12, que es el de los pilotos, el diez, Cuota, el 16, el canal de urgencia, el 11, que es el de el, y el 9 para los buques nombrados. “No comunican las llegadas y salidas, no argumentan, entonces de pronto sale un ferry y no puedo comunicarme con ellos, en verdad no es la primera oportunidad que veo a un capitán gritándoles que se bajen. por el hecho de que estaban encima de él», enseña.

Traslado desde el puerto de Marsella. Autobús 35-T (gratis)

Autobús gratis al puerto. Al escapar del barco deberás caminar unos 500 m siguiendo la línea verde en el suelo que te transporta a la parada en el puerto. No te pierdas la fotografía 360º cliqueando en la imagen de abajo.

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