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Dónde se originó el refrán

El origen de los refranes se remonta a la necesidad de estar comunicados unos con otros. Cada pueblo o conjunto de individuos pasa por una secuencia de vivencias durante su historia y aprende de ellas, son consejos directos sobre la sabiduría conseguida de las vivencias.

Acostumbran a decir que los que saben refranes no tienen la posibilidad de ser malas personas ;P. Los refranes son la expresión habitual mucho más bella, por el hecho de que tienen historia, pues no integran expresiones indignas (prometer, vamos) y, más que nada, pues son la esencia y marcan la idiosincrasia de cada localidad. De ahí que debemos cuidarlos y sostenerlos, pues son la base de nuestra cultura y nuestra riqueza lingüística.

Pero… ¿Cuál es el origen de los estos mucho más populares?

Funcionalidades de las conmuevas

Las conmuevas cumplen tres funcionalidades:

  1. Función popular. Las conmuevas son un complejo sistema de comunicación, emiten información sobre de qué forma estamos, ahora través de ellas tenemos la posibilidad de entender de qué forma se sienten el resto.
  2. Función motivacional. Las conmuevas nos motivan a accionar. Un caso de muestra es que salimos corriendo si algo nos atemoriza.
  3. Función adaptativa. Las conmuevas organizan el cuerpo y movilizan la energía que se requiere para efectuar una acción en ciertas condiciones. Son fundamentales para subsistir.

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LOS CONSEJOS

La experiencia de un pueblo, o de un preciso conjunto o sitio, fue la responsable de acuñar estas oraciones cortas como experiencia de vida. Vivencias que detallan una sección fundamental de nuestro pasado apoyado en la civilización oral a resultas del prominente analfabetismo que existía entre los estratos en general de la sociedad. Por esa razón los refranes fueron tan populares entre nuestros abuelos, pues con ellos adquirieron alguna sabiduría y lograron absorber ocasiones de la vida que amontonaron como experiencia escencial y cultural, con independencia de que fuesen o no a la escuela.

No dejemos que estos pequeños bienes desaparezcan o se amontonen entre las paredes de una residencia de jubilados o una vivienda humilde en cualquier región rural. Intentemos que nuestros pequeños asimismo tengan el privilegio de comunicar lo que fueron genuinas tradiciones del pasado, si bien lo hagan solo para comprar entendimientos de nuestro pasado histórico y cultural, y no tanto para tomar estos populares como verdades absolutas o axiomas. .

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