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Qué es lo más salado del mundo

Las aguas del lago Don Juan, en la Antártida, son un 44% salinas. Tiene solo diez centímetros de hondura. Está en el Valle Seco de McMurdo, un ambiente desértico radical apartado por montañas, donde no nieva.

Estudiosos de la Facultad Estatal de Oregón, en USA, y de la Facultad de Hamburgo, en Alemania, descubrieron, por medio de una investigación, la razón por la que el Océano Atlántico es mucho más salobre que el Pacífico. Las indagaciones señalan que en el momento en que las aguas superficiales frías y salobres del Atlántico Norte se hunden y empiezan a desplazarse hacia la Antártida, activan un patrón de corrientes oceánicas que desarrollan vapor. Las Montañas Pedregosas de América del Norte y los Andes de América del Sur bloquean el transporte de vapor desde el Océano Pacífico hasta el Atlántico. La mayoría del agua que se evapora en el Pacífico es capturada por estas montañas y cae con apariencia de lluvia o nieve, retornando ocasionalmente al Océano Pacífico y manteniéndolo mucho más dulce.

Peculiaridades del Mar Fallecido

Otra característica del Mar Fallecido es que su área de drenaje es de 41.650 km cuadrados. Además de esto, un apunte fundamental en este punto es el que trata de la casi-salinidad. Consecuentemente, se calcula para el Mar Fallecido una casi salinidad de precisamente 235 a 240 kilos por metro cúbico. Este mar se puede detectar en el mapa particularmente en sus coordenadas, que son 31°30′N 35°30′Y también.

El nombre Mar Fallecido procede del hebreo Yam Hamelaj y del árabe al-Baḥr al-Mayyit. Es un lago salobre endorreico. Este lago está en una profunda depresión a 430 metros bajo el nivel del mar, entre Israel, Palestina y Jordania. En este sentido, ocupa la parte mucho más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que asimismo incluye el lago Tiberíades.

No hay nada como darse un chapuzón en el mar en verano. La arena, el sol y el fragancia a agua salobre son casi indispensables en el momento en que llega el calor.

por Clare Mulroy, USA Today

Lo único no tan bueno del océano es tragar de manera accidental un mordisco de agua salobre a lo largo de una inmersión bajo el agua o una ola rebelde. Varios animales prosperan en el agua de mar que llaman hogar. Algunos peces, tiburones, tortugas e inclusive pingüinos han evolucionado para secretar sal del agua del océano, lo que les contribuye a emplearla como agua bebible.

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