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Qué hizo Simón cuando vio la pesca milagrosa

3 Y subió a una de aquellas barcas, que era de Simón, y le suplicó que se alejase algo de tierra; y sentándose, enseñaba a la multitud desde la barca. 4 Y en el momento en que acabó de charlar, ha dicho a Simón: Echa mar adentro, y echa tus redes para pescar.

Estando Jesús al lado del lago de Genesaret, una multitud se reunió a su alrededor para percibir la palabra de Dios. Y vio 2 barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, bajando de ellos, lavaban sus redes. Y accediendo en una de aquellas barcas que eran de Simón, le suplicó que se alejase algo de tierra. y se sentó y enseñó a la multitud desde la barca. En el momento en que acabó de charlar, ha dicho a Simón: Echa mar adentro y echa las redes para pescar un pez. (Lucas 5:1-4). El señor. Jesús sabía que Simón como el resto pescadores habían trabajado toda la noche y que estaban cansados, pero le ha dicho a Simón que remara mucho más hacia el interior y que no se acercara a la orilla. El Señor Jesús sabía que, para efectuar el milagro de la pesca prodigiosa, precisaba despertar la fe de esos hombres y para esto era preciso que se sacrificaran. El sacrificio siempre y en todo momento va a ser preciso para honrar a Dios, es el único sendero que Dios halló para vencer al pecado y al demonio.

Dios creó todo mediante Su Palabra, pero para vencer a satanás y vencer al pecado, no fue solo con la Palabra. En el Libro de Apocalipsis, está escrito que Jesús derrotó a Satanás por medio de la Palabra y el Sacrificio en la Cruz (Apocalipsis 12:11). Dios debió sacrificar a su hijo para enseñarnos que no hay forma de sostener su salvación y tomar posesión de sus promesas si no hay sacrificio.

Artes de pesca

Las artes de pesca que tenemos en cuenta probables son los tres géneros de redes que entonces se empleaban en el lago (Troche, 2015; Nun, 1989; Masterman, 1908): la tarraya , trasmallo y arrastre.

La tarraya (figura 6) es una red redonda, con correas en los extremos y una cuerda en el centro con la que se arroja. Hay múltiples géneros de tarraya, según el tamaño del pez a pescar, en los que cambia la luz de la malla y el diámetro de la red. En el lago había por lo menos tres tipos: para sardina, para tilapia o para barbo (Mastermann, 1908). Su modo de empleo es tirarlo al bajío, desde una embarcación o desde la orilla, donde quedan atrapados en internet al caer sus extremos en el fondo siendo arrastrados por las correas.

La pesca prodigiosa: la red del Señor

«Llevad la barca a aguas mucho más profundas y echad allí las redes para pescar» (Lc 4, 5)

Precisamente en en la cabeza de ciertos aún repiquetean las expresiones seguidores de Jesús; bueno, repiquetean o irritan en otros muchos casos, ¿puedes continuar a Jesús por medio de peticiones de amistad, DM o me agrada? Y les respondo con otra pregunta: ¿No es Internet otro mar inmenso donde tienen la posibilidad de ser pescadores de hombres?

Por consiguiente, da igual quienes seamos, lo que verdaderamente importa es el llamado de Dios a la vocación de reforzar en su servicio. Significa separarnos y desprendernos de nuestros pequeños horizontes, asumir con compromiso el deber de la pesca prodigiosa, es llevar el mensaje de Jesús para la salvación de la raza humana.

Jesucristo estableció esta misión para sus acólitos en su evangelio, una misión que en este momento conocemos como la Enorme Comisión.

En ese instante, Jesús se encontraba parado a riberas del lago Genesaret, y la multitud se reunía a su alrededor para oír la palabra de Dios. Jesús vio 2 barcas que estaban en la playa. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando sus redes.

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