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Qué milagro hizo Jesús cuando se encontró con los pescadores

En el momento en que llegaron, hallaron el desayuno dispuesto para ellos: pescado a la parrilla y pan. «Trae varios de los peces que terminas de pescar», ha dicho Jesús. Conque Simón Pedro subió a la barca y arrastró la red hasta la orilla. Había 153 peces enormes y la red aún no se había roto.

La Pesca Prodigiosa

La pesca prodigiosa tiene relación a un acontecimiento evangélico donde Jesús participó haciendo un milagro frente a la red social presente. Este milagro está explicado en la Biblia en el Evangelio de Lucas 5, y sucedió en el Mar de Galilea o Tiberíades.

Como ahora hemos dicho, la Pesca Prodigiosa está en el artículo bíblico de Lucas 5, que afirma: En aquel tiempo se encontraba Jesús a riberas del lago de Genesaret predicando y dando a comprender la palabra de Dios.

La comida

En el momento en que los otros acólitos llegaron a tierra, ahora había un fuego con algo de pescado a la parrilla, y asimismo pan. No cabe duda de que Pedro no trajo la comida, y es muy improbable que fuera a procurarla en ese corto intervalo. Conque Jesús lo arregló (si prodigiosamente o no, no lo entendemos).

Jesús les afirma que traigan varios de los peces que pescaron. Observaremos por qué razón en un instante.

La primera pesca prodigiosa

El único evangelista que cuenta la primera pesca prodigiosa es San Lucas (5, 1-11): «En el momento en que la multitud se reunió cerca de él para oír el palabra de Dios, estando él al lado del lago de Genesaret, vio 2 barcas en la orilla, los pescadores habían salido y estaban lavando sus redes, subió a entre las barcas, que era la de Simón, y le solicitó que pusiese algo de tierra.Desde la barca, sentado, enseñaba a la multitud.

En el momento en que acabó de charlar, ha dicho a Simón: «Rema mar adentro y echa tus redes para un pez». Respondió Simón y ha dicho: «Profesor, peleamos toda la noche y no recogimos nada, pero a tu palabra voy a echar las redes.”

Trabajo humano y servicio vicentino

“Después, Jesús se manifestó nuevamente a los acólitos a riberas del mar de Tiberíades. Se manifestó así. Estaban Simón Pedro, Tomás, llamado el Gemelo, Natana, y l, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros 2 de sus acólitos. Simón Pedro les afirma: «Me marcho de pesca». Ellos respondieron: “Nosotros asimismo vamos contigo”. Fueron, ya que, y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada” (Jn 21, 1-3).

Los acólitos volvieron a Galilea, a su localidad, a su trabajo de marineros, al trabajo que tenían antes de continuar a Jesús, y una noche fueron a pescar y no pescaron nada. Y según la simbología de Juan, semeja decir que no pescaron nada, pues esa noche habían ido a trabajar para cualquier labor y no como ministerio apostólico. Esto está correcto por la oración de Pedro, Pecaré, o sea, volveré a mi viejo empleo. Pedro recobró su identidad humana como marinero. Y es atrayente, pues el simbolismo de Juan señala que, una vez llamado por Jesús, ahora es imposible dividir al pescador de los peces y de los hombres, recordando que te voy a hacer pescador de hombres, como lo había hecho Jesús. Le dije.

La enorme misión en este llamado

De ahí que, da igual quienes seamos, lo que verdaderamente importa es el llamado de Dios a la vocación de reforzar en su servicio. Es separarnos y desprendernos de nuestro pequeño horizonte, asumir responsablemente el deber de la pesca prodigiosa, es llevar el mensaje de Jesús para la salvación de los hombres.

Jesucristo estableció esta misión para sus acólitos en su evangelio, una misión que en este momento conocemos como la Enorme Comisión.

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