Saltar al contenido
Inicio » Qué pasa con el ser humano después de la muerte

Qué pasa con el ser humano después de la muerte

Tras un tiempo, el hueso puede colapsar. Si la osteonecrosis no se habla, la articulación se deteriorará y provocará una artrosis grave.

¿Qué nos pasa tras fallecer? ¿Sabías que precisamente cien.000 personas por mes procuran en Google plus la contestación a esta pregunta?

Por supuesto, la desaparición es un enorme secreto para todos y varios procuran una contestación. Pero adivina qué… ¡Google plus no lo sabe! Toda esta información y datos objetivos guardados en la Web no tienen la posibilidad de contestar a este secreto humano básico.

Bacterias

Sin oxígeno y sin defensas, el cuerpo humano se transforma en un genuino manjar para estas bacterias. La unión entre el intestino angosto y el intestino abultado es el puerto de escape. Ahora sin control, nuestras bacterias intestinales empiezan a digerir los intestinos. Y después los tejidos circundantes de adentro hacia afuera. Usando el mismísimo coctel químico que sale de las células fallecidas. Se ha visto que las bacterias empiezan la digestión en el hígado 20 horas tras la desaparición y tardan cuando menos 60 horas en extenderse a la mayor parte de los órganos. De este modo, una vez que morimos, nuestras bacterias tienen la posibilidad de extenderse sistemática y también implacablemente por todo el cuerpo.

O chamado tanatômicorobioma está solamente começando a ser compreendido – veja algumas publicações científicas (1) (2) da microbiologista Gulnaz Javan y también sua equipe – que deja, entre outras possibilidades, deducir a quantidade de tempo que se passou desde muerte.

El sentimiento de culpa en el desafío

Asimismo es frecuente que se muestre el sentimiento de culpa, por poner un ejemplo, que el débil se culpe a sí mismo por no haber llegado a casa cinco minutos antes y no haber haber podido resucitar al difunto, o haberse llevado él mismo el vehículo… La culpa se transforma frecuentemente en un mecanismo de control sobre la vida y la desaparición. Procuramos en nosotros, en nuestra compromiso, el sentido y la razón de una muerte súbita que nos cuesta admitir y entender.

De la misma manera, en el momento en que se genera una muerte en nuestro ambiente mucho más próximo, este hecho nos confronta con la verdad de la presencia de la desaparición, que nos amedrenta y que nos esmeramos en eludir… Tomar conciencia que hay parte de la vida que no administramos es una experiencia bien difícil de enfrentar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *