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Qué tan rápido va un velero

Mencionado lo anterior, la agilidad media de los veleros de regata es de 15 nudos (17 mph). Por contra, la agilidad media de los veleros de crucero es de 4 a 6 nudos (4,5 a 7 mph) y tienen la posibilidad de lograr una agilidad máxima de 7 nudos (8 mph).

Todo buque que navegue en movimiento (buques no deslizantes), su agilidad máxima va a estar limitada por su eslora, a mayor eslora mayor agilidad.

En el momento en que un barco navega, rompe la área del agua con su proa, generando una ola que se desplaza en todo el barco pegándose a los dos lados. La longitud de onda de la ola y su agilidad incrementan con la agilidad del barco.

De qué forma conseguir un óptimo velero o catamarán

Escoger entre un catamarán o un velero es una resolución completamente personal, que va a depender de tus opciones y pretensiones. Sea como sea tu resolución, admirarás el mar, gozarás del viento, de los pasmantes panoramas… Al final de cuenta, eso es lo que te desplaza a embarcarte. Tus vacaciones explorando en un barco alquilado van a ser excelentes y también memorables y, más que nada, seguras. Comienza en este momento a escoger el barco perfecto para tus vacaciones.

¿Qué causantes influyen en la agilidad máxima de un crucero?

La longitud, no mucho más. O sea, la eslora de la embarcación es la que determinará en buena medida su agilidad máxima. Cuanto mayor es la longitud, mayor es la agilidad. Da igual si tiene motores aproximadamente poderosos, si tiene exactamente la misma longitud, no va a poder girar mucho más.

En el momento en que un crucero navega, el contacto de su proa (parte frontal) con el agua crea una ola. Esa onda recorre su longitud, su longitud. Conforme el bote hace más rápido, la ola se hace mucho más alta y mucho más extendida, hasta el momento en que la longitud de la ola consigue la popa del bote (la parte posterior). En ese instante, el barco está nevando en esa ola máxima que generó y es inútil de superarla. Es por consiguiente en el momento en que consigue su máxima agilidad.

Veleros con foils: ¿a qué te refieres?

La quilla y el timón juegan un papel concreto en la aptitud de navegación de un velero. Su función “foil” actúa desde la eslora hasta la navegación contra el viento, eludiendo desmesurados desplazamientos laterales. En su mayor parte lo evitan por fácil resistencia del costado, pero asimismo desarrollan sustentación a barlovento.

Hasta la actualidad vimos que los cirios no son mucho más que las considerables alas de nuestro avión flotante. Aprovechan la energía cinética del viento con la diferencia de que un barco no posee motor para producir viento aparente. Explorando contra el viento, los cirios transforman una gran parte de la presión del viento en escora. Únicamente una pequeña parte se convierte en fuerza propulsora que provoca que la embarcación avance merced a su forma de ala recortada para achicar el choque y acrecentar la agilidad.

¿Cuál es el límite de agilidad de mi barco?

La agilidad límite se puede calcular a través de la fórmula “raíz cuadrada de la longitud de la línea de flotación X 2,5”, que da el resultado en nudos.

Un velero de diez metros, con una eslora de flotación de 9 metros, va a tener una agilidad máxima de 7,5 nudos.

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