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Quién derrotó al demonio

San Miguel expulsando a Lucifer ahora los ángeles rebeldes fue un tema que la Contrarreforma revitalizó a lo largo del siglo XVII, en tanto que el triunfo de San Miguel Arcángel sobre el demonio supuso el triunfo de la Iglesia Católica sobre los protestantes.

En un espacio del caribe colombiano, el demonio ha perdido su prestigio. Antes, el demonio era personaje principal de cuentos populares, juglares, escritores, señoras que vendían frutas con un cuenco en la cabeza, comerciantes de frituras y vecinos que se reunían por la tarde a oír cuentos para huír del calor. Asimismo él tenía una representación orgullosa y soberbia, un caballero recto y de charlar retardado, con dientes de oro y un fino vestido colorado o negro.

Este aspecto se encontraba tan arraigado en el planeta del vallenato que una mañana el niño acordeonista Omar Geles fue a tocar en una emisora ​​de radio de Valledupar, en el norte de Colombia, iba vestido de colorado. . El artista ha dicho: «Este género semeja un pequeño demonio». De este comentario nació el popular conjunto musical vallenato Los Diablitos, que cambió de nombre en 2005 pues Omar Geles lo consideró incompatible con su marcada cristiandad. El acordeonista prefirió abandonar un nombre exitoso y acreditado pues parecía disculparse por este motivo. Esta anécdota nos asiste a comenzar a entender el desprestigio que padeció el demonio. A lo largo de bastante tiempo, en los cuentos populares, se descuidó su fisonomía e inclusive se le pintó como una figura acabada y desdentada, llegando aun a ser derrotado por múltiples acordeonistas.

‘¡Quién como Dios!’

Fue como un grito que despertó a todos. Su exclamación persuadió mucho más a varios que todas y cada una de las causas del rebelde.

Y entonces él, el pequeño Michael, se paró en frente de Lucifer y le ha dicho, mirándolo: ‘¡Eres magnífico!’

Pelear firmemente en la fe

Como observamos, el combate espiritual pertenece a la composición misma del cristianismo. Debemos pelear por el hecho de que poseemos un enemigo que no descansa ni de día ni a la noche, un enemigo que «anda como león rugiente intentando encontrar a quien comer desaforadamente» (Cfr 1 Pedro 5,8)

Frente esto enemigo insuperable, ser pasivo no es una alternativa. San Pedro nos ordena explícitamente que “le resistamos, firmes en la fe”. Debemos combatir contra el planeta, el demonio y la carne, o vamos a ser destrozados por ellos.

El campo de guerra

Para definir cualquier hecho histórico, entre las primeras cuestiones que debemos hacernos es: ¿dónde sucedió esto?

Santurrón Tomás de Aquino1 mantiene que los ángeles fueron conformados en un espacio físico. Como los espíritus puros rigen el cosmos aparente y tienen dominio sobre la materia, convenía a Dios crearlos en el sitio corpóreo mucho más sublime, a fin de que ejercitaran allí su poder.

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